Rendimientos históricos de las inversiones en acciones, bonos, oro y vivienda, con claves sobre riesgo, inflación y diversificación.

Rendimientos históricos de las inversiones y riesgo

Rendimientos históricos de las inversiones y riesgo

Los rendimientos históricos de las inversiones revelan uno de los patrones más claros de las finanzas: los activos que generaron más riqueza también obligaron a los inversores a soportar la mayor incertidumbre. A lo largo de casi un siglo de datos estadounidenses, las acciones superaron ampliamente a las letras del Tesoro. Sin embargo, esa recompensa llegó acompañada de desplomes, recuperaciones prolongadas y años en los que ganaron los activos más seguros. Por lo tanto, el registro histórico no identifica al ganador de mañana. En cambio, ayuda a comprender el equilibrio entre crecimiento, estabilidad, ingresos, protección contra la inflación y liquidez.

Esta guía actualiza la conocida comparación académica entre acciones de grandes empresas, acciones de pequeñas empresas, bonos públicos, bonos corporativos, letras del Tesoro, bienes inmuebles, oro e inflación. La tabla principal de Estados Unidos utiliza datos hasta el cierre de 2025, ya que 2026 todavía es un año incompleto para calcular rendimientos. Además, el artículo se apoya en la serie histórica de rendimientos de NYU Stern, la Biblioteca de Datos de Kenneth R. French, la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos y las orientaciones actuales de la SEC y FINRA para inversores.

Respuesta rápida: Las acciones estadounidenses de grandes empresas obtuvieron un rendimiento compuesto aproximado del 10,02% anual entre 1928 y 2025 en la serie de NYU. Las acciones de pequeña capitalización alcanzaron una tasa histórica superior, cercana al 11,97%, aunque también sufrieron oscilaciones más severas. En cambio, las letras del Tesoro a 3 meses rindieron alrededor del 3,37% anual. La inflación promedió cerca del 3% a largo plazo. Por eso, la diferencia entre riqueza nominal y real resultó enorme.

Las cifras de este artículo describen índices y carteras académicas antes de comisiones, impuestos, fricciones de negociación y decisiones personales. En consecuencia, ninguna tabla puede prometer el mismo resultado a un inversor. Este material tiene fines educativos y no constituye asesoramiento financiero personalizado.

Qué revelan los rendimientos históricos de las inversiones

Los rendimientos históricos de las inversiones responden varias preguntas útiles. Primero, muestran cómo se comportaron los distintos activos durante expansiones, recesiones, choques inflacionarios, ciclos de tasas de interés, guerras, burbujas y crisis financieras. Segundo, revelan el poder de la capitalización compuesta durante muchas décadas. Finalmente, exponen la facilidad con la que un gráfico uniforme de largo plazo puede ocultar pérdidas dolorosas a corto plazo.

Aun así, la historia tiene límites estrictos. Un rendimiento realizado refleja el precio que pagaron los inversores, los ingresos que produjo el activo y las condiciones económicas posteriores. Los inversores del futuro afrontarán otras valoraciones iniciales, tasas, normas fiscales, tecnologías y situaciones geopolíticas. Por ese motivo, la SEC advierte que el rendimiento pasado de un fondo no permite predecir de forma fiable su desempeño futuro en su guía para leer los informes dirigidos a accionistas de fondos mutuos y ETF.

El registro describe posibilidades, no promesas

Un historial extenso amplía la variedad de resultados que puede observar un inversor. Los datos incluyen la Gran Depresión, el crecimiento de la posguerra, la inflación de la década de 1970, el estallido de la burbuja puntocom, la crisis financiera de 2008, el choque de la pandemia y la caída de los bonos en 2022. Sin embargo, ni siquiera 98 observaciones anuales pueden abarcar todos los escenarios futuros.

Además, el éxito de un mercado puede distorsionar las expectativas. Estados Unidos se convirtió en el mercado bursátil dominante del mundo, mientras que los mercados que fracasaron reciben menos atención. Ese problema más amplio motivó el UBS Global Investment Returns Yearbook 2026, cuyo registro comienza en 1900 y abarca 35 mercados. Los resultados respaldan la recompensa a largo plazo de las acciones. No obstante, también muestran que cada país y sector puede seguir un camino muy diferente.

El periodo analizado cambia la respuesta

Las fechas inicial y final importan. Un inversor que mida las acciones desde un mínimo del mercado informará un rendimiento mayor que quien comience en un máximo costoso. Del mismo modo, un estudio de bonos dominado por tasas de interés descendentes puede exagerar lo que esos títulos ofrecerían bajo otro régimen monetario.

Por lo tanto, un análisis cuidadoso utiliza varias ventanas temporales en lugar de elegir un solo intervalo conveniente. También separa los años calendario completos de los datos parciales. En este artículo, 2025 constituye el último año completo. Mientras tanto, la actualización de agosto de 2026 confirma la disponibilidad de las fuentes y la metodología.

La definición del índice también importa

Un índice no equivale a todo el mercado. El S&P 500 incluye grandes empresas líderes de Estados Unidos y cubre cerca del 80% de la capitalización bursátil disponible en el país. Aun así, el índice moderno comenzó el 4 de marzo de 1957. S&P informa un primer valor histórico en 1928. Por consiguiente, las cifras anteriores a 1957 representan una reconstrucción histórica, no un fondo que alguien pudiera haber comprado en aquella época.

De manera similar, la serie de pequeñas empresas utiliza una cartera académica basada en reglas. La tabla de NYU la identifica como el decil inferior por capitalización bursátil. Muchas acciones de microcapitalización operaban con poca liquidez en las primeras décadas. Por ello, un inversor real habría afrontado diferenciales, comisiones y costes de impacto de mercado importantes. Así, el rendimiento del índice representa una referencia de investigación, no una cuenta personal sin fricciones.

Cómo calcular correctamente los rendimientos históricos de las inversiones

Antes de comparar los rendimientos históricos de las inversiones, los inversores necesitan definiciones coherentes. De lo contrario, un gráfico bursátil que solo muestra precios podría aparecer junto a un índice de bonos de rendimiento total. Asimismo, una ganancia de tres años podría presentarse de manera engañosa como si fuera un rendimiento anual.

Como los rendimientos históricos de las inversiones dependen de estas definiciones, dos fuentes confiables pueden publicar cifras distintas sin que ninguna haya cometido un error.

El rendimiento total tiene dos componentes

Una inversión puede recompensar a su propietario mediante ingresos y variaciones de precio. Las acciones pueden distribuir dividendos, mientras que los bonos pagan intereses. Los inmuebles pueden generar alquileres y algunos fondos distribuyen ganancias de capital.

La fórmula básica del rendimiento durante el periodo de tenencia es:

[
\text{Rendimiento total} = \frac{\text{Valor final} – \text{Valor inicial} + \text{Ingresos}}{\text{Valor inicial}}
]

Por ejemplo, supongamos que un inversor paga $1.000 por un activo, recibe $30 de ingresos y después lo vende por $1.080. El rendimiento monetario de esa inversión asciende a $110. Por lo tanto, el rendimiento porcentual equivale al 11%.

FINRA explica por qué los dividendos, los intereses, las comisiones y el tiempo de tenencia deben formar parte del cálculo en su guía para calcular los rendimientos de una inversión. Además, S&P Dow Jones Indices define un índice de rendimiento total como aquel que refleja tanto los movimientos de precios como la reinversión de dividendos.

El rendimiento monetario y el porcentual tienen usos diferentes

Un rendimiento monetario indica cuánto dinero ganó o perdió una posición. Sin embargo, no permite comparar de forma justa inversiones de tamaños diferentes. Una ganancia de $1.000 sobre una posición de $10.000 significa mucho más que la misma ganancia sobre una posición de $100.000.

En cambio, el rendimiento porcentual ajusta el resultado al valor de la inversión inicial. Por consiguiente, los analistas utilizan porcentajes cuando comparan valores, fondos, clases de activos y periodos.

MedidaFórmulaUso principal
Rendimiento monetarioValor final menos valor inicial, más ingresosMedir la ganancia o pérdida real de una cuenta
Rendimiento porcentualRendimiento monetario dividido entre el valor inicialComparar inversiones de distintos tamaños
Rendimiento del periodo de tenenciaGanancia porcentual total durante todo el periodoDescribir una experiencia de inversión
Rendimiento anualizadoTasa compuesta por añoComparar periodos de distinta duración

El rendimiento anualizado incorpora la capitalización compuesta

No basta con dividir el rendimiento total de varios años entre el número de años. En su lugar, el rendimiento anualizado calcula la tasa anual constante que conecta los valores inicial y final.

Los rendimientos históricos de las inversiones solo se vuelven comparables entre periodos cuando el analista los anualiza con el mismo método compuesto.

[
\text{Rendimiento anualizado} = (1 + \text{rendimiento del periodo})^{1/n} – 1
]

En esta fórmula, (n) representa el número de años. Por ejemplo, una ganancia total del 7,5% durante tres años produce un rendimiento anualizado cercano al 2,44%, no del 2,50% que resultaría de una división simple. FINRA emplea el mismo enfoque compuesto al explicar cómo evaluar el desempeño.

Cuando el periodo comprende meses o trimestres, los analistas pueden convertir el resultado en una tasa anual efectiva. Sin embargo, anualizar un intervalo muy breve puede generar una cifra engañosa porque supone que el rendimiento se repetirá. Por eso, una ganancia semanal no debería convertirse en un pronóstico anual seguro.

El rendimiento nominal es distinto del rendimiento real

El rendimiento nominal mide el cambio en unidades monetarias. Por su parte, el rendimiento real mide el cambio del poder adquisitivo después de la inflación.

Los rendimientos históricos de las inversiones suelen aparecer primero en términos nominales. En consecuencia, el lector debe identificar y descontar la tasa de inflación correspondiente.

[
1 + \text{rendimiento real} = \frac{1 + \text{rendimiento nominal}}{1 + \text{tasa de inflación}}
]

Supongamos que una inversión gana un 8% mientras la inflación alcanza el 3%. El rendimiento real exacto equivale aproximadamente al 4,85%, no exactamente al 5%. Aunque la resta ofrece una aproximación útil, la división produce el resultado compuesto correcto.

Esta diferencia importa porque un rendimiento nominal seguro todavía puede perder poder adquisitivo. FINRA señala que incluso los activos conservadores afrontan riesgo de inflación cuando su tasa no acompaña el coste de vida en su resumen sobre el riesgo de inversión.

Las medias aritmética y geométrica responden preguntas distintas

La media aritmética suma los rendimientos anuales y divide el resultado entre el número de observaciones. Resulta útil para estimar el promedio de un solo periodo. En cambio, la media geométrica, también llamada tasa de crecimiento anual compuesta o CAGR, mide el crecimiento real de la riqueza durante varios periodos.

Consideremos una cartera que gana un 50% y luego pierde un 50%. Su rendimiento medio aritmético equivale al 0%. No obstante, $100 se convierten en $75, por lo que el inversor pierde un 25%. La CAGR de los dos años se aproxima al -13,4%.

Por consiguiente, las tablas de riqueza a largo plazo deben utilizar rendimientos geométricos. Las medias aritméticas suelen ser mayores porque la volatilidad frena la capitalización compuesta.

Una pérdida exige una ganancia porcentual mayor para recuperarse

En cambio, las pérdidas y recuperaciones muestran una asimetría matemática. Por ejemplo, una caída del 50% reduce $100 a $50. Así, la cartera necesita ganar un 100% para volver a $100.

Caída de la carteraGanancia necesaria para recuperarse
10%11,1%
20%25,0%
30%42,9%
40%66,7%
50%100,0%
60%150,0%

En consecuencia, controlar las caídas puede resultar importante incluso cuando un activo ofrece un rendimiento medio más bajo. La comparación adecuada depende del objetivo del inversor, su horizonte temporal y su capacidad para esperar.

Los gráficos logarítmicos muestran mejor el crecimiento compuesto

En un gráfico lineal convencional, las ganancias monetarias de los últimos años dominan la imagen porque la base ya creció mucho. Por el contrario, una escala logarítmica concede el mismo espacio visual a variaciones porcentuales iguales. Un avance de $10 a $20 ocupa la misma distancia vertical que un avance de $100 a $200, puesto que ambos representan un aumento del 100%.

Por eso, los gráficos de largo plazo suelen emplear ejes logarítmicos. Antes de interpretar la inclinación aparente de una línea, los lectores deben revisar las etiquetas.

Principales clases de activos en los rendimientos históricos de las inversiones

Los rendimientos históricos de las inversiones se entienden mejor cuando cada clase de activo cuenta con una definición clara. Aunque todos los activos pueden generar ganancias o pérdidas, crean valor mediante canales económicos diferentes.

Acciones de grandes empresas

Una acción representa una participación en la propiedad de una empresa. Por lo tanto, los accionistas participan en el crecimiento de las ganancias, los dividendos, las variaciones de valoración y el riesgo empresarial. El S&P 500 funciona como la referencia habitual de las grandes empresas estadounidenses, aunque su ponderación por capitalización concede más influencia a las compañías de mayor tamaño.

Las acciones de grandes empresas han generado un fuerte crecimiento a largo plazo. Sin embargo, pueden caer bruscamente durante recesiones, crisis crediticias, ajustes de valoración y choques inesperados. Su función suele centrarse en la apreciación del capital, no en la estabilidad a corto plazo.

Acciones de pequeñas empresas

Las acciones de pequeña capitalización representan empresas con menor valor de mercado. Los investigadores suelen ordenar el mercado según la capitalización bursátil, que equivale al precio de la acción multiplicado por el número de acciones en circulación. El factor tamaño de Fama y French compara carteras diversificadas de empresas más pequeñas y más grandes.

Históricamente, las acciones pequeñas ofrecieron un rendimiento compuesto superior en el conjunto de datos de NYU. No obstante, el recorrido incluyó pérdidas más profundas, mayor volatilidad, menor liquidez y más sensibilidad a las condiciones de financiación. Además, los extraordinarios rendimientos iniciales procedían de carteras que los inversores modernos no podían haber adquirido mediante fondos indexados de bajo coste.

Por lo tanto, los rendimientos históricos de las inversiones en empresas pequeñas necesitan más contexto de ejecución que el dato final de CAGR.

Bonos del gobierno estadounidense a largo plazo

Los bonos y pagarés públicos prestan dinero al Tesoro de Estados Unidos. La guía de TreasuryDirect explica que los pagarés actuales vencen en 2, 3, 5, 7 o 10 años, mientras que los bonos del Tesoro vencen en 20 o 30 años. Ambos suelen pagar intereses cada seis meses.

Los títulos del Tesoro presentan un riesgo crediticio federal muy bajo, pero sus precios de mercado todavía fluctúan. Cuando las tasas de interés suben, los bonos de tasa fija ya existentes suelen bajar porque los títulos nuevos ofrecen rendimientos más atractivos. En cambio, las tasas descendentes pueden elevar el precio de los bonos. La SEC explica esta relación inversa en su boletín sobre tasas de interés y precios de los bonos de tasa fija.

En consecuencia, los rendimientos históricos de las inversiones en bonos reflejan tanto los cupones cobrados como los cambios de precio en el mercado.

Bonos corporativos

Los bonos corporativos prestan dinero a empresas, no al gobierno federal. Por ese motivo, los inversores suelen exigir un rendimiento adicional para compensar el riesgo de crédito. Los emisores con grado de inversión tienden a ofrecer tasas más bajas. Por su parte, los emisores especulativos deben compensar a los compradores por un mayor riesgo de impago.

En una quiebra empresarial, los bonistas tienen prioridad sobre los accionistas comunes. Sin embargo, no participan de forma ilimitada en el crecimiento de la compañía. La guía de la SEC sobre bonos corporativos explica estas diferencias, así como las categorías de vencimiento y calificación crediticia.

Letras del Tesoro de Estados Unidos

Las letras del Tesoro son títulos públicos de corto plazo. TreasuryDirect señala que los vencimientos actuales abarcan entre 4 y 52 semanas. Las letras se venden a su valor nominal o con descuento, y el inversor recibe el valor nominal al vencimiento.

Como su plazo permanece corto, las letras muestran poca sensibilidad de precio en comparación con los bonos a largo plazo. Sin embargo, sus ingresos cambian cuando varían las tasas oficiales. Las letras pueden proteger eficazmente el capital nominal, aunque ofrecen poca defensa cuando la inflación supera su rendimiento.

Bienes inmuebles residenciales

Los bienes inmuebles pueden generar dos tipos de rendimiento: la apreciación del precio y los servicios de vivienda o el alquiler. La tabla histórica de NYU utiliza la serie de precios de viviendas de Robert Shiller, que más tarde evolucionó hasta convertirse en el índice Case-Shiller. Es importante señalar que la hoja de cálculo de rendimientos históricos de NYU indica que esta medida recoge la apreciación de precios. Por ello, subestima el rendimiento total de la propiedad al excluir el alquiler.

Además, el rendimiento neto del propietario depende del mantenimiento, el seguro, los impuestos inmobiliarios, los costes de transacción, los periodos sin inquilino, la financiación y el apalancamiento. Las investigaciones académicas que incorporan los ingresos por alquiler encuentran un rendimiento total mucho mayor. Por ejemplo, el estudio revisado por pares The Rate of Return on Everything, 1870-2015 estima que la vivienda y las acciones produjeron rendimientos totales reales medios similares, cercanos al 7%, en 16 economías avanzadas. Aun así, los resultados variaron entre países.

Oro

El oro no genera ganancias empresariales, dividendos ni intereses contractuales. En cambio, su rendimiento depende del precio que otro comprador esté dispuesto a pagar. Los inversores pueden utilizarlo como reserva de valor, cobertura cambiaria o elemento diversificador durante periodos de tensión.

Las comparaciones de largo plazo exigen especial cuidado porque Estados Unidos fijó el precio oficial del oro en dólares durante buena parte del siglo XX. La historia de Bretton Woods publicada por la Reserva Federal explica que Estados Unidos terminó con la convertibilidad del dólar en oro en agosto de 1971. Por lo tanto, el promedio del oro entre 1928 y 2025 combina una etapa de precio controlado con otra de libre negociación.

La diferencia se volvió especialmente visible en 2025. Según el comentario anual completo del World Gold Council, el oro rindió cerca del 67% en dólares estadounidenses durante ese año. No obstante, un año extraordinario no debería convertirse en una hipótesis permanente de rendimiento.

La inflación como referencia esencial

La inflación no es un activo invertible, pero establece el umbral mínimo necesario para conservar el poder adquisitivo. Los rendimientos históricos de las inversiones necesitan esta referencia antes de describir la riqueza real. El Índice de Precios al Consumidor para Todos los Consumidores Urbanos registra los cambios de precio de una cesta representativa. Mientras tanto, el archivo histórico del CPI-U de BLS informa un índice medio anual de 17,1 en 1928 y de 321,943 en 2025.

En consecuencia, una cesta que costaba $100 según el promedio de 1928 habría costado cerca de $1.883 según el promedio de 2025. Ese cambio equivale a una inflación anual aproximada del 3,07% durante los 97 intervalos entre años. Aunque un 3% parece poco, la capitalización multiplicó el nivel de precios casi por diecinueve.

Rendimientos históricos de las inversiones entre 1928 y 2025

La siguiente tabla actualiza la comparación clásica de Estados Unidos hasta el último año calendario completo. Utiliza los valores acumulados del conjunto de datos de NYU Stern de enero de 2026, elaborado por Aswath Damodaran. Sus rendimientos históricos de las inversiones abarcan 98 observaciones anuales. Por último, la columna de CAGR convierte cada valor final en una tasa anual compuesta constante.

Activo o referenciaQué mide la serieValor de $100 al final de 2025CAGR nominal, 1928-2025Riesgo principal
Acciones estadounidenses de pequeña capitalizaciónDecil inferior por capitalización, con reinversión$6.462.598,5211,97%Volatilidad, iliquidez y riesgo empresarial muy altos
S&P 500Acciones de grandes empresas con dividendos$1.157.598,9510,02%Caídas bursátiles y riesgo de valoración
Bonos corporativos BaaAproximación al rendimiento total de bonos corporativos$53.952,416,63%Riesgos de crédito, tasas de interés y liquidez
OroVariación del precio del oro en dólares$21.025,415,61%Ausencia de flujo de caja, sensibilidad al régimen y volatilidad de precios
Bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 añosRendimiento de un bono público de vencimiento constante$7.752,884,54%Riesgos de tasas de interés e inflación
Bienes inmuebles residenciales de Estados UnidosSolo apreciación del precio de la vivienda$5.626,024,20%Concentración local, costes, apalancamiento e iliquidez
Letra del Tesoro de Estados Unidos a 3 mesesRendimiento medio de letras a corto plazo$2.578,303,37%Riesgos de reinversión e inflación
Inflación CPI-UVariación del nivel de precios al consumidorCerca de $1.883 por una cesta de $100Cerca del 3,07%*Pérdida de poder adquisitivo

*El cálculo del CPI compara los índices medios anuales de 1928 y 2025, que abarcan 97 intervalos entre años. En cambio, la tabla de inversiones capitaliza 98 rendimientos de años calendario a partir de 1928. Por lo tanto, la cifra de inflación ofrece una referencia cercana del poder adquisitivo, no una serie de rendimientos perfectamente sincronizada.

Qué muestra la tabla de inmediato

En primer lugar, la ventaja de las acciones parece enorme porque pequeñas diferencias anuales se acumulan durante casi un siglo. La CAGR del S&P 500 superó a la de las letras del Tesoro por unos 6,65 puntos porcentuales. Sin embargo, la riqueza final de las acciones llegó a multiplicar aproximadamente por 449 la riqueza generada por las letras.

Estos rendimientos históricos de las inversiones demuestran por qué diferencias anuales aparentemente modestas dominan la acumulación de riqueza después de muchas décadas.

En segundo lugar, el valor final más alto no describe la experiencia más fácil. Los inversores en pequeñas empresas afrontaron desplomes repetidos que podrían haberlos obligado o asustado hasta hacerlos vender. Por ello, la prima solo recompensó a quienes pudieron mantener sus posiciones, rebalancear y sobrevivir al recorrido.

En tercer lugar, la cifra inmobiliaria necesita contexto. Excluye los ingresos por alquiler y utiliza una serie de precios, mientras que el dato bursátil reinvierte los dividendos. En consecuencia, la tabla no demuestra que una inversión inmobiliaria completa rindiera apenas un 4,20%.

Finalmente, las letras similares al efectivo apenas acompañaron la inflación antes de impuestos. Su pequeña ganancia real estimada demuestra por qué la estabilidad nominal no equivale a un fuerte crecimiento del poder adquisitivo a largo plazo.

Una comprobación mundial del resultado estadounidense

Un solo país y una fecha inicial no deberían sostener todo el argumento. Afortunadamente, los rendimientos históricos de las inversiones a escala mundial apuntan en la misma dirección general. El UBS Global Investment Returns Yearbook 2026 abarca acciones, bonos, letras, inflación, divisas y oro en 35 mercados entre 1900 y 2025.

Para Estados Unidos, UBS informa que $1 invertido en acciones en 1900 creció hasta $3.296 en términos reales al cierre de 2025. En otras palabras, esta cifra ya descuenta la inflación. No obstante, el resultado también destaca el carácter excepcional de Estados Unidos. Por eso, los inversores no deberían asignar automáticamente esa misma tasa pasada a todos los países ni al futuro.

La edición de 2025 añade otra perspectiva útil sobre el periodo moderno. Entre 2000 y 2024, las acciones mundiales produjeron un rendimiento real anualizado del 3,5% y una prima del 4,3% sobre las letras, según el resumen del anuario de UBS. Así, las acciones todavía superaron a la inflación y al efectivo. Sin embargo, su rendimiento real en el siglo XXI permaneció por debajo del promedio histórico estadounidense de largo plazo.

Qué revelan año a año los rendimientos históricos de las inversiones

Un promedio compuesto comprime una secuencia violenta en un solo número. Sin embargo, ningún inversor recibe exactamente un 10,02% del S&P 500 cada diciembre. Los rendimientos reales se distribuyen entre grandes ganancias, años ordinarios y pérdidas severas.

A continuación, los años seleccionados proceden de la misma tabla histórica de rendimientos de NYU Stern. En conjunto, muestran por qué cada activo puede cumplir una función diferente.

AñoS&P 500Pequeña capitalizaciónLetras a 3 mesesTesoro a 10 añosBonos corporativos BaaPrecio inmobiliarioOro
2008-36,55%-44,68%1,40%20,10%-3,44%-12,00%4,32%
202018,02%34,16%0,36%11,33%10,60%10,43%24,17%
2022-18,04%-22,90%2,09%-17,83%-15,23%5,65%0,55%
202326,06%5,19%5,28%3,88%8,74%5,68%13,26%
202424,88%8,70%5,18%-1,64%1,74%3,96%25,96%
202517,78%16,53%4,21%7,80%6,96%1,58%66,22%

Estas cifras aparecen antes de los gastos de inversión y los impuestos. Además, la columna inmobiliaria mide la apreciación de precios, no el rendimiento total neto de un arrendador.

La Gran Depresión mostró el coste del riesgo bursátil

La serie del S&P perdió un 8,30% en 1929, un 25,12% en 1930 y un 43,84% en 1931. En consecuencia, un dólar invertido al inicio de 1929 cayó hasta unos treinta y nueve centavos al final de 1931, sin considerar la inflación. Las acciones de empresas pequeñas sufrieron una secuencia aún más destructiva.

La deflación aumentó parcialmente el valor real del efectivo a comienzos de la década de 1930. No obstante, la caída de los precios también acompañó al desempleo, las quiebras y la tensión financiera. Este episodio conecta las dificultades económicas con los resultados de las inversiones.

La inflación de la década de 1970 separó el rendimiento nominal del real

La inflación se aceleró durante la década de 1970. Por ese motivo, los rendimientos nominales positivos no siempre conservaron el poder adquisitivo. Mientras tanto, el fin del sistema de Bretton Woods permitió que el oro cotizara con mayor libertad en dólares. Su precio subió de forma espectacular, aunque las caídas posteriores recordaron a los inversores que una cobertura contra la inflación todavía puede soportar un riesgo de precio considerable.

BLS ofrece un relato detallado del nivel de precios estadounidense en One Hundred Years of Price Change. Esa historia explica por qué los rendimientos reales importan más cuando la inflación cambia de régimen.

El estallido de la burbuja puntocom creó un periodo perdido para las grandes empresas

El S&P 500 registró rendimientos totales negativos en 2000, 2001 y 2002. En concreto, la serie de NYU informa un -9,03%, un -11,85% y un -21,97%. Por lo tanto, un inversor que entró cerca del máximo tecnológico necesitó paciencia incluso antes de que llegara la crisis de 2008.

Al mismo tiempo, no todos los activos siguieron el mismo camino. Los bonos del Tesoro a largo plazo ganaron en cada uno de esos tres años, mientras que el oro subió con fuerza en 2002. Esta divergencia muestra cómo la diversificación puede suavizar una mala secuencia bursátil sin eliminar las pérdidas.

La crisis de 2008 demostró la diversificación clásica

Durante 2008, las acciones de grandes empresas perdieron un 36,55%, las de pequeña capitalización cayeron un 44,68% y la serie de precios inmobiliarios retrocedió un 12,00%. En cambio, los bonos del Tesoro a 10 años ganaron un 20,10%, las letras avanzaron un 1,40% y el oro subió un 4,32%.

La Oficina Nacional de Investigación Económica sitúa la recesión relacionada entre diciembre de 2007 y junio de 2009. Sin embargo, los mercados y la economía no alcanzaron sus peores niveles el mismo día. Por esa razón, los inversores que esperaron noticias económicas tranquilizadoras pudieron perderse una parte de la recuperación bursátil.

Lo más importante es que 2008 no demostró que los bonos siempre suban cuando caen las acciones. El año mostró que los bonos públicos de alta calidad diversificaron una crisis crediticia deflacionaria concreta.

El choque de 2020 comprimió un ciclo en pocos meses

NBER sitúa la recesión de la pandemia entre febrero y abril de 2020, lo que la convierte en la más breve de su cronología estadounidense. No obstante, el año terminó con rendimientos positivos en todos los activos de la tabla seleccionada de NYU.

Las acciones se recuperaron con rapidez, los bonos del Tesoro a 10 años se beneficiaron del descenso de las tasas y el oro ganó un 24,17%. Por lo tanto, una tabla anual oculta la intensa caída y recuperación que ocurrieron dentro del año. Los datos mensuales o diarios mostrarían mucho más riesgo de lo que sugiere el resultado positivo del calendario.

La caída de 2022 cuestionó la relación habitual entre acciones y bonos

En 2022, el S&P 500 perdió un 18,04% y los bonos del Tesoro a 10 años retrocedieron un 17,83%. Los bonos corporativos también cayeron un 15,23%. En consecuencia, una cartera tradicional de acciones y bonos sufrió porque la inflación y el aumento de las tasas presionaron ambos componentes.

El mecanismo resultó sencillo. Cuando la Reserva Federal endureció su política, los rendimientos del mercado aumentaron y los antiguos bonos con cupones bajos perdieron valor. FINRA explica que los bonos de mayor duración reaccionan con más fuerza a las variaciones de tasas en su guía sobre la duración de los bonos.

Mientras tanto, la inflación media anual del CPI alcanzó el 8,0% en 2022, según los datos históricos del CPI de BLS. Las letras produjeron un rendimiento nominal positivo, aunque todavía perdieron poder adquisitivo.

El periodo 2023-2025 premió a líderes diferentes

Después, las grandes acciones estadounidenses se recuperaron en 2023 y 2024, mientras que las empresas pequeñas quedaron rezagadas. En 2025, las acciones de pequeña capitalización se fortalecieron. A su vez, el oro ganó un 25,96% en 2024 y aproximadamente un 66% en 2025.

Sin embargo, el liderazgo reciente puede fomentar la persecución de rendimientos pasados. El resultado excepcional del oro elevó su CAGR de 98 años, pero esa observación no garantiza otro año similar. Del mismo modo, dos años sólidos para las acciones no eliminan el riesgo bursátil.

Por qué los mayores rendimientos históricos de las inversiones exigieron más riesgo

El riesgo significa más que volatilidad. En última instancia, describe la posibilidad de que el resultado de una inversión impida alcanzar una meta financiera. Ese resultado puede incluir una pérdida permanente, una caída inoportuna, poder adquisitivo insuficiente, falta de liquidez o una decisión emocional durante una crisis.

FINRA resume claramente la relación central: los activos con mayor rendimiento potencial suelen exigir que los inversores acepten más incertidumbre. Aun así, también advierte que las acciones no dejan de tener riesgo simplemente porque alguien las mantenga durante mucho tiempo en su guía educativa sobre el riesgo.

La volatilidad mide la dispersión, no todos los peligros

La desviación estándar mide cuánto se alejaron los rendimientos de su promedio. Un número más alto suele indicar un resultado menos previsible en un periodo. Por eso, las acciones de pequeña capitalización normalmente muestran más volatilidad que las de grandes empresas, mientras que las letras del Tesoro presentan mucha menos.

Sin embargo, la volatilidad considera tanto las ganancias como las pérdidas como desviaciones. La mayoría de los inversores celebra una ganancia repentina, pero teme una pérdida inesperada. En consecuencia, las medidas bajistas, como la caída máxima, pueden comunicar de forma más directa el riesgo realmente vivido.

La caída mide el descenso desde un máximo

Una caída, o drawdown, compara el valor actual de una cartera con su máximo anterior. Por ejemplo, un descenso de $100.000 a $70.000 equivale a una caída del 30%. A continuación, la cartera necesita ganar un 42,9% para recuperarse.

La duración de la caída también importa. Un retroceso rápido seguido de una recuperación veloz plantea un desafío distinto al de una década con rendimientos reales débiles. Por lo tanto, los inversores deberían analizar tanto la profundidad como el tiempo transcurrido por debajo del máximo.

El riesgo de secuencia conecta las pérdidas con las necesidades de efectivo

Dos inversores pueden recibir los mismos rendimientos medios del mercado, pero obtener resultados diferentes si aportan o retiran dinero en momentos distintos. Para quien ahorra, una caída al principio del camino puede crear la oportunidad de comprar más participaciones. Por el contrario, un jubilado que vende después del mismo retroceso consolida las pérdidas y deja menos capital disponible para la recuperación.

En consecuencia, el horizonte temporal significa más que la edad. Los inversores también deben considerar cuándo necesitarán el dinero, cuánta flexibilidad mantiene el objetivo de gasto y si otros ingresos podrían cubrir una caída.

El riesgo de mercado afecta a casi todos los valores

Las recesiones, los cambios de política y las variaciones generales en el apetito por el riesgo pueden mover todo un mercado. La diversificación no puede eliminar este riesgo sistemático. No obstante, sí puede impedir que una empresa, un sector o un país determine todo el resultado.

El riesgo de concentración puede ocultarse dentro de un índice ganador

Un índice amplio puede depender en gran medida de un pequeño grupo de empresas excepcionales. La investigación revisada por pares de Hendrik Bessembinder, resumida por la W. P. Carey School of Business de Arizona State University, descubrió que el 4% de las empresas estadounidenses cotizadas con mejor desempeño explicó la creación neta de riqueza del mercado por encima de las letras del Tesoro entre 1926 y 2016. El 96% restante, en conjunto, igualó a las letras.

Por lo tanto, el fuerte rendimiento histórico del mercado bursátil no implica que la mayoría de las acciones individuales alcanzara el promedio del mercado. En cambio, una propiedad ampliamente diversificada aumentó la probabilidad de incluir a los pocos ganadores extraordinarios.

El riesgo de tasas afecta a los bonos y otros activos de larga duración

Cuando las tasas de mercado suben, los precios de los bonos de tasa fija suelen caer. Una duración mayor amplifica esa sensibilidad. Así, un bono del Tesoro puede presentar poco riesgo de impago y aun así sufrir una pérdida anual considerable.

Además, las variaciones de tasas afectan a activos distintos de los bonos. Las acciones de crecimiento con larga duración y los inmuebles con valoraciones elevadas también pueden tener dificultades cuando suben las tasas de descuento. Los canales son distintos, pero la lógica del valor presente sigue siendo similar.

El riesgo crediticio distingue los bonos corporativos de los bonos del Tesoro

Un emisor corporativo puede retrasar o incumplir los pagos prometidos. Por ello, los inversores exigen un diferencial de crédito sobre una deuda pública comparable. Durante una crisis, ese diferencial puede ampliarse al mismo tiempo que caen los rendimientos del Tesoro. Esta dinámica explica por qué los bonos corporativos y públicos pueden comportarse de manera diferente.

Asimismo, los bonos con calificaciones más bajas suelen moverse de forma más parecida a las acciones durante las recesiones. Pueden mejorar los ingresos, aunque quizá ofrezcan menos diversificación durante una crisis de lo que su etiqueta de bono sugiere.

El riesgo de inflación amenaza el efectivo y los pagos fijos

La inflación reduce el poder adquisitivo del dinero y de los cupones nominales. En consecuencia, una letra, un certificado de depósito o un bono de tasa fija puede ofrecer un rendimiento monetario positivo, pero un rendimiento real negativo.

Los valores del Tesoro protegidos contra la inflación solucionan parte de este problema. TreasuryDirect explica que el principal de los TIPS se ajusta con el CPI, mientras los títulos pagan intereses cada seis meses. Sin embargo, antes del vencimiento, sus precios de mercado todavía reaccionan a los cambios de los rendimientos reales.

El riesgo de liquidez cambia el precio de una salida

Un activo puede parecer estable cuando se negocia con poca frecuencia. No obstante, un propietario que necesite efectivo rápidamente quizá deba aceptar un gran descuento. Las empresas pequeñas, los bonos corporativos individuales, los activos privados y los bienes inmuebles pueden generar este problema.

Por lo tanto, una reserva de emergencia y un plan de gastos realista pueden evitar que el inversor se convierta en vendedor forzoso. La liquidez en sí misma quizá ofrezca un rendimiento esperado menor, pero proporciona una flexibilidad valiosa.

El riesgo cambiario y el riesgo país importan fuera de Estados Unidos

Los activos internacionales añaden exposición a economías, leyes, monedas y sistemas políticos extranjeros. Además, los movimientos de los tipos de cambio pueden aumentar o reducir el rendimiento de un inversor estadounidense, incluso cuando el precio local del activo no cambia.

Aun así, la diversificación internacional puede reducir la dependencia de un solo mercado nacional. El beneficio variará según el periodo porque las correlaciones suben y bajan.

Tipo de riesgoActivos con exposición destacadaQué puede ayudar a gestionarlo
Riesgo bursátilGrandes empresas, pequeñas empresas, REITDiversificación, tiempo y una asignación accionaria adecuada
Riesgo de tasasBonos a largo plazo, fondos de bonos, acciones sensibles a las tasasMenor duración, correspondencia de vencimientos y diversificación
Riesgo crediticioBonos corporativos y de alto rendimientoDiversificación de emisores y mayor calidad crediticia
Riesgo de inflaciónEfectivo, letras y bonos nominalesActivos reales, TIPS, activos de crecimiento y periodos de revisión más cortos
Riesgo de liquidezInmuebles, microcapitalización, algunos bonos y activos privadosReservas líquidas y límites al tamaño de las posiciones
Riesgo de concentraciónAcciones individuales, sectores, un país o un inmuebleFondos amplios y límites de exposición
Riesgo de secuenciaCualquier cartera volátil que financie retirosPlanificación de flujos, gasto flexible y activos equilibrados
Riesgo cambiarioAcciones y bonos extranjerosDiversificación geográfica o cobertura selectiva

Qué dicen sobre cada activo los rendimientos históricos de las inversiones

Los rendimientos históricos de las inversiones no identifican un activo universalmente superior. En cambio, cada categoría resolvió un problema distinto, y su debilidad a menudo financió la recompensa esperada.

Las acciones impulsaron el crecimiento a largo plazo

Las empresas pueden aumentar precios, lanzar productos, reinvertir ganancias y expandirse a nuevos mercados. Por lo tanto, los rendimientos bursátiles pueden crecer junto con la economía y la productividad empresarial. Los dividendos también importan. S&P Dow Jones Indices estima que aportaron cerca del 31% del rendimiento total del S&P 500 desde 1926 en su estudio sobre la importancia de los dividendos estables.

Sin embargo, los accionistas solo reciben el valor residual después de que una empresa pague a empleados, proveedores, prestamistas y autoridades fiscales. Esa posición subordinada ayuda a explicar tanto el potencial alcista como el riesgo.

Las acciones pequeñas ampliaron el conjunto de oportunidades

Las empresas pequeñas pueden crecer más rápido desde una base reducida. Además, sus acciones pueden ofrecer una prima de rendimiento a cambio de riesgo o falta de atención. No obstante, la categoría también incluye negocios frágiles, poca cobertura de analistas y valores con escaso volumen de negociación.

La Biblioteca de Datos de French construye sus carteras por tamaño mediante puntos de corte transparentes basados en el valor de mercado. Aun así, la prima histórica de las empresas pequeñas varía entre periodos. Por eso, una asignación debería basarse en la diversificación y la tolerancia al riesgo, no en la certeza de que las compañías pequeñas siempre superarán a las grandes.

Los bonos públicos ofrecieron ingresos y defensa durante crisis

Los bonos del Tesoro a menudo ganaron cuando el crecimiento se debilitó y las tasas bajaron. Ese patrón ayudó en 2000-2002, 2008 y 2020. Asimismo, las fechas de vencimiento conocidas pueden respaldar gastos futuros cuando un inversor conserva títulos individuales hasta su vencimiento.

Sin embargo, 2022 dejó al descubierto su riesgo de tasas. Un fondo de bonos de largo plazo no promete que su valor de mercado igualará la inversión original en una fecha concreta de retiro.

Los bonos corporativos cambiaron seguridad por un rendimiento adicional

Los bonos corporativos ofrecieron históricamente un rendimiento superior al de los bonos del Tesoro en la tabla de NYU. La tasa adicional compensó a los inversores por impagos, rebajas de calificación, falta de liquidez y volatilidad de los diferenciales.

No obstante, esta categoría ocupa una posición intermedia entre la deuda pública y las acciones. Puede diversificar parte del riesgo bursátil, pero su exposición crediticia suele hacerse más visible durante las recesiones.

Las letras del Tesoro protegieron los gastos cercanos

Las letras generaron el rendimiento compuesto más bajo de la tabla. Aun así, ofrecieron el recorrido nominal más estable. Por lo tanto, pueden servir para objetivos que pronto necesitarán el principal, reservas de emergencia o liquidez temporal de una cartera.

Su debilidad aparece con el paso de las décadas. Después de la inflación y los impuestos, un inversor en letras quizá obtenga poco o ningún crecimiento real. Así, el efectivo puede resolver el riesgo de corto plazo mientras crea un riesgo de poder adquisitivo a largo plazo.

El oro ofreció diversificación entre regímenes

En ocasiones, el oro se comportó bien durante periodos de inflación, debilidad del dólar, miedo geopolítico o caída de las tasas reales. Su avance en 2025 brinda un ejemplo reciente. Sin embargo, también atravesó largos periodos de bajo rendimiento real y no produce flujos de caja.

Por eso, el argumento para incluir oro en una cartera depende más de la diversificación que de maximizar la riqueza compuesta esperada. Los inversores también deberían distinguir entre lingotes físicos, futuros, acciones mineras y fondos respaldados por oro. Cada opción añade costes y riesgos diferentes.

Los bienes inmuebles combinaron consumo, ingresos y apalancamiento

Una vivienda principal proporciona alojamiento, por lo que su valor va más allá del rendimiento financiero. Mientras tanto, una propiedad de alquiler puede generar ingresos y permitir cierto control sobre la operación. El apalancamiento puede amplificar las ganancias cuando suben los precios.

En cambio, ese mismo apalancamiento aumenta las pérdidas y crea obligaciones de pago fijas. Además, la concentración local, el mantenimiento, el seguro, los impuestos y los costes de venta pueden separar la apreciación bruta del rendimiento neto.

La investigación internacional sobre vivienda citada anteriormente incluye los alquileres y permite una comparación más equilibrada con las acciones que pagan dividendos. Incluso así, los resultados de una propiedad individual pueden alejarse mucho de un índice nacional diversificado.

Diversificación: la gran lección de los rendimientos históricos de las inversiones

La diversificación no garantiza ganancias ni evita todas las pérdidas. Sin embargo, reduce la dependencia de una sola predicción. La guía de asignación de activos de la SEC recomienda distribuir el dinero entre diferentes clases de activos y también dentro de cada categoría.

Diversificar entre distintos motores económicos

Las acciones se benefician del crecimiento empresarial, mientras que los bonos de alta calidad pueden beneficiarse de las tasas descendentes. Por su parte, las letras proporcionan liquidez, los TIPS responden a la inflación realizada y los activos mundiales añaden exposición a otras economías. Como estos motores de rendimiento son diferentes, su combinación puede crear un recorrido más resistente.

No obstante, las relaciones cambian. Las acciones y los bonos cayeron en 2022. Por eso, una correlación histórica no debería convertirse en una ley permanente. Una diversificación sólida emplea varias fuentes de rendimiento y mantiene expectativas moderadas.

Diversificar dentro de la asignación bursátil

Tener muchas acciones no garantiza diversificación si todas las empresas pertenecen al mismo sector o país. Por el contrario, un único fondo amplio puede diversificar más que varios fondos temáticos que se solapan.

Los hallazgos de Bessembinder refuerzan esta idea. Dado que una pequeña minoría de acciones creó la mayor parte de la riqueza del mercado, la exposición amplia redujo el riesgo de perderse a los mayores ganadores.

Diversificar dentro de la renta fija

Las carteras de bonos varían según vencimiento, duración, emisor, calidad crediticia, protección contra la inflación y moneda. Por lo tanto, un fondo de bonos corporativos a largo plazo no proporciona la misma estabilidad que una escalera de bonos del Tesoro con vencimientos cercanos.

Alinear los vencimientos con fechas conocidas de gasto puede reducir la incertidumbre. Mientras tanto, una combinación de bonos nominales del Tesoro y TIPS puede responder tanto a escenarios desinflacionarios como inflacionarios.

La diversificación internacional reduce la dependencia de un solo país

Estados Unidos generó una riqueza bursátil excepcional a largo plazo. Sin embargo, nadie podía asegurar en 1900 cuál sería el ganador actual. Del mismo modo, el liderazgo presente del mercado no determina el próximo siglo.

La exposición internacional distribuye el riesgo entre monedas, sistemas políticos, industrias y ciclos económicos. Aun así, puede quedar rezagada durante periodos prolongados. Por esa razón, los inversores necesitan un motivo duradero para mantenerla.

El rebalanceo restablece el nivel de riesgo elegido

Los activos con buen desempeño ocupan gradualmente una mayor proporción de la cartera. Como resultado, un inversor puede asumir más riesgo sin tomar una decisión explícita. El rebalanceo vende o redirige aportes desde los activos sobreponderados hacia los infraponderados.

Investor.gov explica que algunos inversores rebalancean cada seis o doce meses, mientras que otros utilizan bandas de asignación, en su análisis de métodos de rebalanceo. En ambos casos, el objetivo consiste en controlar el riesgo, no en predecir el mercado.

Los impuestos y los costes de transacción deben considerarse antes de cualquier venta. Por lo tanto, las nuevas aportaciones y distribuciones a menudo permiten rebalancear una cuenta con menos fricción.

Cómo usar los rendimientos históricos de las inversiones en un plan real

El mejor uso de los rendimientos históricos de las inversiones comienza con un objetivo, no con un pronóstico sobre activos. Una cartera para la jubilación, una reserva de emergencia, el pago inicial de una vivienda y un fondo multigeneracional necesitan combinaciones distintas de crecimiento y estabilidad.

Empezar por la fecha del gasto

El dinero necesario el próximo año no puede recuperarse de un mercado bajista de varios años por encargo. Por lo tanto, las obligaciones cercanas suelen requerir activos más líquidos y estables que los objetivos lejanos.

En cambio, el dinero con un horizonte flexible de varias décadas puede tolerar más riesgo bursátil. Sin embargo, el horizonte práctico de un inversor puede acortarse debido al desempleo, una enfermedad, necesidades familiares o cambios de planes. Una reserva de liquidez por escrito puede proteger la cartera de largo plazo frente a estas sorpresas.

Separar la capacidad, la disposición y la necesidad de asumir riesgo

La capacidad de riesgo describe cuánta pérdida puede absorber un plan financiero. Por su parte, la tolerancia indica cuánta volatilidad puede soportar una persona sin abandonar el plan. Finalmente, la necesidad de riesgo pregunta qué rendimiento exige realmente el objetivo.

Estas tres medidas pueden entrar en conflicto. Un inversor joven, por ejemplo, quizá tenga mucha capacidad, pero poca tolerancia emocional. Por el contrario, un jubilado podría sentirse cómodo con la volatilidad y, aun así, carecer de capacidad para recuperar una pérdida severa.

Utilizar rangos de rendimiento en lugar de un pronóstico preciso

Una CAGR histórica del 10,02% para el S&P 500 no justifica introducir un 10,02% en todos los planes financieros. Las valoraciones iniciales, los rendimientos por dividendos, la inflación y el crecimiento futuro de las ganancias pueden producir otro resultado. Además, un modelo de planificación debería distinguir entre el rendimiento esperado y una hipótesis conservadora.

Por lo tanto, conviene probar al menos tres trayectorias: un escenario débil, uno central y uno fuerte. Más importante aún, el análisis debe incorporar secuencias adversas en lugar de aplicar el mismo rendimiento todos los años.

Convertir todas las hipótesis a términos reales

Una meta nominal puede generar falsa confianza cuando el propio objetivo aumenta con la inflación. Si la universidad, la vivienda, la atención médica o los gastos de jubilación crecen más rápido que el rendimiento supuesto, la cuenta puede acumular dinero mientras pierde terreno.

En consecuencia, se debe aumentar el gasto futuro por la inflación o modelar los rendimientos después de descontarla. No conviene restar la inflación dos veces.

Comparar la inversión con la referencia adecuada

Comparar un fondo de valor de pequeña capitalización con el S&P 500 puede confundir la exposición a un estilo con la habilidad del gestor. De igual forma, comparar un fondo de bonos a corto plazo con bonos del Tesoro a largo plazo ignora la duración.

FINRA recomienda evaluar las inversiones frente a referencias similares en su guía sobre cálculos de rendimientos de inversión. Por lo tanto, siempre que sea posible, deben coincidir la clase de activo, la región, el vencimiento, la calidad crediticia y el tipo de rendimiento.

Descontar las comisiones del rendimiento que recibe el inversor

Los historiales de índices suelen mostrar rendimientos brutos o de referencia. En la práctica, los fondos cobran gastos, mientras que el asesoramiento y los servicios de una cuenta pueden añadir más costes. Aunque una comisión anual del 1% parece pequeña, se acumula cada año y reduce el capital capaz de generar rendimientos futuros.

La SEC ilustra este efecto con una cartera de $100.000 que gana un 4% anual durante 20 años. En su boletín de 2025 sobre comisiones y gastos de inversión, los valores finales se aproximan a $208.000 con una comisión anual del 0,25%, $198.000 con una comisión del 0,50% y $179.000 con una comisión del 1,00%.

Por eso, los inversores deberían comparar ratios de gastos, honorarios de asesoría, costes de negociación, diferenciales entre compra y venta, cargas comerciales y comisiones de cuenta. Un coste bajo no garantiza el éxito, pero cada comisión ahorrada se convierte en rendimiento conservado.

Considerar los impuestos sin suponer una tasa universal

Los intereses, los dividendos y las ganancias de capital realizadas pueden recibir tratamientos fiscales diferentes. El tipo de cuenta, el periodo de tenencia, los ingresos, la jurisdicción y el tipo de valor influyen en el resultado.

Por ejemplo, el IRS señala que los intereses de letras, pagarés y bonos del Tesoro están sujetos al impuesto federal sobre la renta, pero quedan exentos de impuestos estatales y locales sobre la renta, según el Tema número 403. Mientras tanto, la Publicación 550 del IRS explica el tratamiento federal de los ingresos y gastos de inversión en cuentas sujetas a impuestos.

Las cuentas de jubilación con ventajas fiscales siguen otras normas. En consecuencia, un rendimiento de referencia antes de impuestos no debería presentarse como el resultado personal universal después de impuestos.

Someter la cartera a escenarios históricos adversos

Un plan útil pregunta qué ocurriría si las acciones repitieran 2008, si las acciones y los bonos repitieran 2022 o si la inflación permaneciera alta mientras los activos nominales quedaran rezagados. Después, comprueba si el inversor podría financiar sus gastos y mantener las posiciones.

Además, una prueba de resistencia debería incorporar choques personales. Una caída del mercado se vuelve más peligrosa cuando coincide con la pérdida del empleo, gastos médicos o la venta forzada de una vivienda.

Revisar el plan, no cada titular

La historia del mercado incluye acontecimientos que en su momento parecían inéditos. Sin embargo, reaccionar constantemente puede convertir la volatilidad en bajo rendimiento permanente mediante compras tardías y ventas por pánico.

El boletín de la SEC sobre patrones de comportamiento de los inversores estadounidenses identifica la negociación activa, la persecución del rendimiento, el sesgo de familiaridad, las manías, el pánico y la diversificación insuficiente como conductas que pueden perjudicar los resultados. Por lo tanto, las revisiones deberían centrarse en los objetivos, los desvíos de asignación, los costes, los impuestos y los cambios personales, no en predicciones diarias.

Cálculos prácticos con rendimientos históricos de las inversiones

Los cálculos concretos muestran cómo pequeñas diferencias se convierten en resultados enormes. Sin embargo, estos ejemplos son hipotéticos y omiten impuestos, comisiones y rendimientos anuales variables.

Valor futuro con un rendimiento compuesto constante

La ecuación habitual es:

[
\text{Valor futuro} = \text{Inversión inicial} \times (1+r)^n
]

Supongamos que $10.000 se capitalizan durante 30 años. Los valores finales cambian de forma drástica según la tasa.

Rendimiento anual constanteValor después de 30 años
3%$24.273
5%$43.219
7%$76.123
9%$132.677
10%$174.494

Así, unos pocos puntos porcentuales pueden determinar la mayor parte de la riqueza final. No obstante, los mercados reales no ofrecen una tasa constante. Por eso, la tabla ilustra la capitalización compuesta, no un pronóstico.

Poder adquisitivo después de la inflación

Si una cartera crece un 7% mientras la inflación promedia un 3%, su tasa real exacta equivale aproximadamente al 3,88%.

[
\frac{1,07}{1,03}-1 \approx 3,88%
]

En consecuencia, $10.000 que crecen al 7% durante 30 años se convierten en cerca de $76.123 futuros. Con una inflación del 3%, esa cantidad equivale aproximadamente a $31.400 en poder adquisitivo actual.

Los ingresos cambian el rendimiento total

Imaginemos que una acción comienza en $50, termina en $52 y paga un dividendo de $2. Su rendimiento de precio equivale al 4%, mientras que el rendimiento total llega al 8% antes de impuestos y comisiones.

[
\frac{52-50+2}{50}=8%
]

Por lo tanto, un gráfico que solo muestre precios informaría apenas la mitad del rendimiento obtenido por el inversor. El mismo principio se aplica a los cupones de bonos y los alquileres inmobiliarios.

La volatilidad reduce la riqueza compuesta

Consideremos dos inversiones con una media aritmética del 10%:

InversiónAño 1Año 2Media aritméticaValor final de $100
Trayectoria uniforme10%10%10%$121
Trayectoria volátil40%-20%10%$112

Ambas trayectorias comparten la misma media aritmética. Sin embargo, la opción volátil produce menos riqueza porque la pérdida se aplica sobre una base modificada. Esta diferencia explica por qué la CAGR y la secuencia merecen atención.

Errores comunes al interpretar los rendimientos históricos de las inversiones

Los rendimientos históricos de las inversiones pueden educar, pero las comparaciones descuidadas también pueden engañar. A continuación, estos errores aparecen con frecuencia en artículos, materiales comerciales y publicaciones de redes sociales.

Error 1: utilizar el rendimiento del precio en lugar del rendimiento total

El rendimiento del precio ignora dividendos, intereses o alquileres. En consecuencia, subestima los activos que distribuyen ingresos significativos. Siempre conviene verificar si los datos suponen la reinversión de esos ingresos.

Error 2: llamar rendimiento compuesto a una media aritmética

Las medias aritméticas no describen la riqueza final a través de años volátiles. Por lo tanto, se debe utilizar la CAGR para analizar una inversión de varios años y reservar la media aritmética para el análisis estadístico de un solo periodo.

Error 3: ignorar la inflación

El dinero nominal puede aumentar mientras cae su poder adquisitivo. Por esa razón, toda comparación de largo plazo debería incluir el CPI u otra medida de inflación adecuada.

Error 4: comparar rendimientos brutos y netos

Un índice no paga honorarios personales de asesoría, no debe los impuestos de un inversor ni sufre todas las fricciones de negociación. En cambio, una cuenta real sí soporta esos costes. Por lo tanto, conviene descontar gastos realistas antes de utilizar una referencia en un plan.

Error 5: seleccionar fechas convenientes

Comenzar en el mínimo de una crisis favorece al periodo siguiente, mientras que empezar en el máximo de una burbuja lo perjudica. Un análisis más honesto utiliza varios ciclos de mercado y periodos móviles.

Error 6: tratar todos los conjuntos de datos como si fueran comparables

La serie bursátil de NYU incluye dividendos, mientras que su serie de vivienda excluye alquileres. Además, el oro operó bajo un régimen de precio controlado antes de 1971. Estas diferencias metodológicas pueden cambiar la conclusión.

Error 7: olvidar que el S&P 500 cambió con el tiempo

El S&P 500 moderno comenzó en 1957 y sus integrantes evolucionan. Las empresas entran y salen a medida que cambia la economía. Así, el índice constituye una cartera dinámica basada en reglas y decisiones de un comité, no una lista fija de las mismas compañías.

Error 8: aplicar el rendimiento de un índice a una acción individual

El éxito del mercado amplio surgió de una distribución desigual de los resultados empresariales. Dado que una pequeña minoría de acciones creó la mayor parte de la riqueza neta, una cartera concentrada puede quedar muy por debajo del índice.

Error 9: suponer que los bonos no pueden perder dinero

La calidad crediticia no elimina el riesgo de duración. Por ejemplo, la pérdida del 17,83% registrada por la aproximación a los bonos del Tesoro a 10 años en 2022 ofrece un contraejemplo directo.

Error 10: suponer que el efectivo no tiene riesgo

Las letras del Tesoro pueden preservar el valor nominal, pero la inflación reduce lo que ese dinero permite comprar. Por lo tanto, el efectivo resuelve problemas de volatilidad y liquidez, aunque no todos los problemas de largo plazo.

Error 11: considerar permanente al ganador reciente

El liderazgo entre clases de activos rota. Por ejemplo, el año excepcional del oro en 2025, la fortaleza de las grandes empresas en 2023-2024 y el liderazgo de las pequeñas empresas en décadas anteriores surgieron bajo condiciones distintas. Perseguir rendimientos significa comprar el pasado, no el futuro.

Error 12: creer que la diversificación debe funcionar todos los años

La diversificación mejora el conjunto de posibles resultados de una cartera, pero no garantiza un rendimiento positivo cada año. Las acciones y los bonos pueden caer juntos, como ocurrió en 2022.

Error 13: confundir una prueba retrospectiva con una inversión real

En cambio, las pruebas retrospectivas aplican reglas actuales a datos anteriores y pueden beneficiarse de información más limpia que la disponible para los inversores de la época. Además, los impuestos, la liquidez y la tecnología de negociación cambiaron. Por consiguiente, una historia hipotética exige un margen adicional de cautela.

Error 14: pasar por alto el sesgo de supervivencia

Una base de datos que conserve únicamente los fondos o empresas supervivientes exagerará el éxito. CRSP creó su base de datos de fondos mutuos estadounidenses sin sesgo de supervivencia para conservar fondos inactivos y solucionar este problema. Los inversores deberían preguntar si una muestra histórica mantiene las inversiones que fracasaron.

Error 15: convertir datos históricos en asesoramiento personalizado

El activo de mayor rendimiento quizá no se ajuste a las necesidades de efectivo, la situación fiscal, las restricciones legales o la tolerancia emocional del inversor. En consecuencia, la idoneidad personal importa más que ganar una clasificación histórica.

Lista de comprobación de los rendimientos históricos de las inversiones

Utiliza esta lista antes de aplicar los rendimientos históricos de las inversiones a una decisión de cartera.

En resumen, los rendimientos históricos de las inversiones funcionan mejor como referencia de planificación cuando todas las hipótesis permanecen transparentes y comprobables.

  1. Define el objetivo. Especifica la cantidad, la moneda, la fecha de gasto y el grado de flexibilidad.
  2. Crea una reserva de liquidez. Protege la cartera de largo plazo frente a ventas forzadas.
  3. Elige un análisis nominal o real. Mantén el rendimiento y el objetivo en las mismas unidades.
  4. Verifica el rendimiento total. Incluye dividendos, intereses, alquileres y distribuciones cuando corresponda.
  5. Comprueba el intervalo de fechas. Utiliza ciclos completos y evita un inicio o final conveniente.
  6. Lee la metodología del índice. Confirma sus integrantes, ponderación, rebalanceo y fecha de lanzamiento.
  7. Elige la referencia adecuada. Compara elementos equivalentes por tamaño, región, duración y calidad crediticia.
  8. Estima las comisiones y los impuestos. Concéntrate en el rendimiento que el inversor puede conservar.
  9. Modela varios escenarios. Incluye rendimientos débiles, inflación alta y pérdidas tempranas.
  10. Diversifica deliberadamente. Distribuye la exposición entre valores y motores económicos.
  11. Establece una regla de rebalanceo. Utiliza un calendario o bandas de asignación, no las emociones.
  12. Documenta la función de cada activo. El crecimiento, los ingresos, la liquidez, la protección contra la inflación o la diversificación deben cumplir un propósito claro.
  13. Revisa después de cambios personales. Un nuevo empleo, una vivienda, un hijo, una enfermedad o la jubilación pueden modificar la capacidad de riesgo.
  14. Evita certezas sin respaldo. Los promedios históricos proporcionan contexto, no un destino garantizado.

Preguntas frecuentes sobre rendimientos históricos de las inversiones

¿Cuál es el rendimiento histórico medio del S&P 500?

Según la serie de NYU Stern, $100 invertidos en el S&P 500 al comienzo de 1928 se convirtieron en aproximadamente $1,158 millones al cierre de 2025, con dividendos incluidos. Ese valor final implica una CAGR nominal cercana al 10,02%. Sin embargo, un inversor real recibiría menos después de los gastos del fondo, los impuestos y los costes de negociación.

¿Qué hipótesis de rendimiento bursátil resulta realista?

Ninguna tasa única sirve para todos los planes. Los rendimientos históricos de las grandes acciones estadounidenses, cercanos al 10%, brindan contexto. Sin embargo, los rendimientos futuros pueden ser distintos porque cambian las valoraciones, la inflación y el crecimiento de las ganancias. Por lo tanto, una planificación prudente utiliza un rango e incluye secuencias más débiles.

¿Qué activo obtuvo los mayores rendimientos históricos de las inversiones?

La cartera estadounidense de pequeña capitalización correspondiente al decil inferior terminó con la mayor riqueza en la comparación de NYU para 1928-2025. Su CAGR alcanzó aproximadamente el 11,97%. No obstante, también soportó más volatilidad, problemas de liquidez y costes de ejecución, sobre todo durante las primeras décadas.

¿Por qué las acciones superaron a las letras del Tesoro a largo plazo?

Los accionistas aceptaron riesgo empresarial, dividendos inciertos, caídas profundas y una posición subordinada sobre los activos corporativos. Por esa razón, los mercados recompensaron históricamente a los inversores bursátiles diversificados con una prima de riesgo. Las letras ofrecieron resultados nominales mucho más estables, por lo que su rendimiento de largo plazo permaneció más bajo.

¿Son los bonos más seguros que las acciones?

Por lo general, los bonos fluctúan menos que las acciones. Sin embargo, la respuesta depende del emisor, el vencimiento, la duración, la calidad crediticia, la inflación y el periodo de tenencia. Una letra del Tesoro de corto plazo y un bono corporativo de alto rendimiento a largo plazo presentan riesgos muy diferentes. Además, el registro de 2022 muestra que los bonos del Tesoro a largo plazo pueden perder mucho cuando suben las tasas.

¿Pueden perder dinero las letras del Tesoro?

Un inversor que conserva una letra del Tesoro estadounidense hasta el vencimiento recibe su valor nominal, sujeto al pago del gobierno federal. Sin embargo, la inflación puede superar el rendimiento de la letra y generar un rendimiento real negativo. Las tasas de reinversión también pueden bajar cada vez que vence una letra.

¿Protege el oro frente a la inflación?

El oro conservó el poder adquisitivo durante algunos periodos largos y se comportó bien en varios entornos inflacionarios o de crisis. No obstante, la relación no se mantiene todos los años y el oro no produce flujos de caja. Además, el régimen de precio fijo anterior a 1971 complica las comparaciones de un siglo entero.

¿Por qué los bienes inmuebles parecen débiles en la tabla de NYU?

Esa serie mide la apreciación del precio de las viviendas y excluye los ingresos por alquiler o el servicio habitacional que recibe el propietario. Por consiguiente, no representa el rendimiento total completo de un inmueble. Los resultados netos también deben descontar mantenimiento, seguros, impuestos, periodos sin inquilinos, financiación y costes de transacción.

¿Qué tuvo de particular el año 2008?

El S&P 500 perdió un 36,55%, mientras que las empresas pequeñas cayeron un 44,68% en los datos de NYU. En cambio, los bonos del Tesoro a 10 años ganaron un 20,10%, las letras avanzaron un 1,40% y el oro subió un 4,32%. Por lo tanto, los bonos públicos de alta calidad ofrecieron una fuerte diversificación durante esa crisis crediticia.

¿Qué tuvo de particular el año 2022?

Las acciones y los bonos a largo plazo cayeron al mismo tiempo. El S&P 500 perdió un 18,04% y la aproximación a los bonos del Tesoro a 10 años retrocedió un 17,83%. La inflación y las rápidas subidas de tasas perjudicaron a ambas categorías. En consecuencia, el año cuestionó las suposiciones basadas únicamente en el patrón de 2008.

¿Por qué los rendimientos porcentuales son más útiles que los monetarios?

Los rendimientos porcentuales se ajustan al tamaño de la inversión inicial. Como resultado, permiten comparar justamente una posición pequeña con otra grande. Los rendimientos monetarios siguen siendo útiles para medir el efecto real sobre la riqueza personal.

¿Qué es el rendimiento anual efectivo?

El rendimiento anual efectivo convierte una ganancia del periodo de tenencia en una tasa compuesta equivalente para un año. En un periodo de varios años, se utiliza ((1+RPT)^{1/n}-1). Así, un rendimiento total del 7,5% durante tres años equivale aproximadamente al 2,44% anual.

¿Una ganancia del 10% seguida de una pérdida del 10% equivale a cero?

No. Una inversión de $100 sube hasta $110 y después pierde un 10%, por lo que termina en $99. En consecuencia, la pérdida total asciende al 1%. El ejemplo ilustra el lastre de la volatilidad y la importancia de los rendimientos geométricos.

¿Con qué frecuencia debería rebalancearse una cartera?

No existe un calendario universal para todos los inversores. Investor.gov señala que algunas personas rebalancean cada seis o doce meses, mientras que otras actúan cuando un activo supera una banda de asignación predeterminada. Los costes, los impuestos, el tipo de cuenta y el tamaño de la cartera deberían influir en la regla.

¿Los rendimientos históricos de las inversiones incluyen impuestos y comisiones?

Las tablas de referencia suelen excluir los impuestos personales, los honorarios de asesoría y muchos costes de negociación. Por lo tanto, los inversores deberían tratarlas como historias del mercado, no como resultados netos disponibles para gastar. Los documentos del fondo y las divulgaciones de la cuenta proporcionan los costes necesarios para una estimación más realista.

Lecciones finales de los rendimientos históricos de las inversiones

En conjunto, los rendimientos históricos de las inversiones muestran que la creación de riqueza y la incertidumbre llegaron juntas. Las acciones estadounidenses produjeron mucha más riqueza a largo plazo que las letras. Además, las acciones pequeñas generaron todavía más en el registro académico. Sin embargo, esas ganancias exigieron que los inversores soportaran desplomes, cambios de liderazgo y largos periodos de duda.

Mientras tanto, los bonos, las letras, el oro y los inmuebles resolvieron problemas diferentes. Los bonos del Tesoro protegieron algunas carteras durante recesiones, las letras ofrecieron liquidez, el oro diversificó regímenes monetarios y la vivienda combinó apreciación con alojamiento o alquiler. Ninguno ganó bajo todas las condiciones.

Por lo tanto, la lección más duradera no consiste en comprar el activo que ocupa la primera fila de una tabla histórica. En cambio, los inversores pueden usar el registro para elegir un nivel de riesgo asequible, diversificar entre fuentes imperfectas de rendimiento, controlar comisiones e impuestos, rebalancear de manera deliberada y proteger los gastos cercanos. La historia no puede revelar al próximo ganador. Aun así, puede ayudar a construir un plan que no exija una previsión perfecta.

Para profundizar en otros conceptos de economía, inversión y finanzas, explora también los contenidos de Ciencias Económicas.

Metodología y fuentes de los rendimientos históricos de las inversiones

Nota editorial: Los proveedores de datos pueden revisar series históricas, metodologías o valores recientes. Consulta la fuente primaria enlazada antes de volver a publicar una cifra que dependa del tiempo.

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